Calles sin Violencia… Gobiernos regionales sin Atribuciones

Columna de opinión por Ricardo Díaz Cortés, Gobernador de Antofagasta y Presidente de AGORECHI

Hemos visto cómo la delincuencia se tomó la agenda pública desde hace ya varias semanas.  Ante esto, hace unos días, el Gobierno responde con el programa “Calles sin Violencia” que involucra a 46 comunas, casi la mitad de la Región Metropolitana. Regiones como el Maule, no solo tiene a Talca como una comuna que cumple con la “estadística”, Linares, Parral, entre otras, también se han visto comprometidas con problemas delictuales. En Los Ríos es imposible no considerar a Panguipulli. En O’higgins es un despropósito dejar fuera a San Fernando. No sólo la estadística puede ser la excusa para la determinación.

En nuestro trabajo diario, las Gobernadoras y los Gobernadores, constatamos que la delincuencia es una realidad palpable que afecta gravemente a las personas en un derecho humano fundamental como es la seguridad. Las personas se sienten vulnerables. La seguridad es un fenómeno complejo y multicausal, por lo que aquí no caben eslóganes ni soluciones fáciles. Por el contrario, se requiere trabajar en una estrategia integral, sostenida, con programas que apunten a la prevención situacional, la prevención social y al control y sanción.

El control y sanción corresponden tanto al Gobierno Central como al ministerio público. De la Prevención social, incluyendo la atención de víctimas, los Gobiernos Regionales podemos hacernos cargo. Siempre y cuando se dé celeridad a los proyectos que nos dan tales atribuciones. No se puede esperar hasta agosto para presentar esos proyectos. La ciudadanía exige que actuemos ahora.  Esta semana ingresan proyectos al Congreso para dar más atribuciones a los municipios, lo lógico sería acompañar los proyectos de los gobiernos regionales en ese trámite.

En este contexto, el pasado 04 de abril, se firmó “El Compromiso transversal por la seguridad: Propuesta para una hoja de ruta”.  Un documento que contiene pasos claros que se llevaran a cabo para hacer traspaso de competencias a los Municipios y Gobiernos Regionales en materia de Seguridad y Prevención del Delito. No es menor señalar que durante 2021 y 2022, los Gobiernos Regionales invirtieron una cifra superior a los 303 mil millones de pesos. Podemos apoyar este plan de Calles sin Violencia y podemos hacerlo en todo el país, evitando discriminaciones entre municipios. El Estado debe estar presente en todos los territorios y ese puede ser nuestro aporte.

Estoy convencido que una articulación virtuosa entre Gobierno Central, Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales en todos los ámbitos de toma de decisiones relativa a la seguridad en los territorios ayudará a resolver esta grave crisis que vivimos. Ojalá el Gobierno Central entienda lo mismo. Como ya dije la ciudadanía espera acción ahora.

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CRISTÓBAL JULIÁ DE LA VEGA

Padre, profesional y político, su pasión por la región de Coquimbo es profunda y está arraigada en su historia personal. Nacido y criado en Ovalle, en una familia dedicada al trabajo y la producción agrícola del valle del Limarí, aprendió desde joven el valor del esfuerzo, la resiliencia y la conexión con su entorno. La experiencia de enfrentar las incertidumbres climáticas y su impacto en la vida diaria lo llevó a estudiar meteorología en la Universidad de Valparaíso, con la convicción de contribuir al conocimiento y enfrentar los desafíos propios de su región.

Con 17 años de servicio en la región de Coquimbo, ha dedicado su vida profesional a identificar y potenciar las oportunidades de su territorio. Su paso por el Centro Científico CEAZA, sumado a su experiencia como emprendedor, le permitió abordar diversas problemáticas con compromiso y creatividad, siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la comunidad. En el ámbito público, desempeñó funciones claves en la Dirección Regional de Aguas, en la Seremi de Minería de la región de Coquimbo y en INDAP, donde jugó un papel crucial en el respaldo a la agricultura familiar campesina, especialmente en el contexto de la grave crisis hídrica que afecta a la región. Su trayectoria profesional ha consolidado su visión sobre la importancia del diálogo, la colaboración y la transparencia en una gestión pública efectiva.

Convencido de que la descentralización es clave para el desarrollo regional, cree firmemente en la participación activa de la ciudadanía como base para construir un futuro más equitativo y próspero. Su principal motivación sigue siendo servir a las personas por medio de un trabajo conjunto y transversal que permita el desarrollo de la región de Coquimbo.

RENÉ SAFFIRIO ESPINOZA

Gobernador Regional de La Araucanía, es abogado titulado en la Universidad de Chile. Desde sus inicios académicos, cursó sus estudios básicos y secundarios en el Instituto Mercedario de la ciudad de Victoria, finalizándolos en la Escuela Industrial de Temuco. Su interés por la política se manifestó a temprana edad, convirtiéndose en dirigente de los estudiantes secundarios de Temuco, asumiendo roles de liderazgo como presidente de las Juventudes DC y luego como presidente regional y provincial de dicho partido. Durante la dictadura militar, presidió la Alianza Democrática, donde se destacó por su firme compromiso en la lucha por la recuperación de la democracia en Chile.

Su formación profesional continuó en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, donde obtuvo el grado de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales en el año 1982 y se tituló como abogado en 1983. Durante la misma década, René Saffirio se dedicó a la defensa de los Derechos Humanos, desempeñándose como abogado en la Vicaría de la Solidaridad del Obispado de Temuco. Su compromiso con la justicia social lo llevó a ocupar el cargo de Seremi de Justicia en La Araucanía entre 1990 y 1991, durante el gobierno del presidente Patricio Aylwin Azócar.

A lo largo de su carrera, Saffirio ha dejado una huella significativa en la política local y nacional. Fue alcalde de Temuco en tres períodos, entre 1992 y 2004, donde impulsó transformaciones que sentaron las bases del Temuco moderno. Posteriormente, entre 2004 y 2009, se desempeñó como vicerrector de la Universidad Mayor en Temuco. Desde 2010 hasta 2022, fue Diputado de la República, participando activamente en diversas comisiones, incluyendo la de Derechos Humanos y Pueblos Originarios, y presidió la Comisión de Control del Sistema de Inteligencia del Estado. Su labor en el Congreso incluyó la investigación de violaciones a los Derechos Humanos y la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes bajo la custodia del Estado, evidenciando su compromiso con la justicia y la equidad en Chile.